jueves, 16 de septiembre de 2010

Solo hay que hacerlo...


Siempre he tenido dudas de porqué la gente se comporta de manera mierda, antes eran más tipo "Mamá ¿Por qué la señora tira la basura en la calle?" y hoy son más del tipo "¿Porqué carajo no entienden que si viven en un departamentito en un edificio con patio común y mucho eco, eso automáticamente les quita el derecho de hacer una fiesta ruidosa?" Vamos, digo si tienen dinero para hacer una fiesta, que la hagan bien, como se debe, en un salón o una casa prestada, así no invaden mi espacio auditivo personal y yo no les deseo que les explote el estéreo a la vez que sufro de terrible insomnio provocado en parte por su escándalo. Así de fácil, ya lo dijo alguna vez un héroe de la patria "El respeto al derecho ajeno es la paz"... seguro sus vecinos hacían muchas fiestas.

Con esto voy a lo siguiente: Creo que todos, absolutamente todos tenemos luz y sombra en nuestro ser, bueno y malo, tenemos etapas y episodios en que alguna de las dos partes nos domina, pero la que predomina mayormente es la que nos define, eso acompañado de las DECISIONES que tomamos, es decir, de lo que decidimos llevar a acciones y lo que se queda solo en la mente. Como ejemplo pongo el día de ayer, a la madrugada mientras escuchaba los cantos de fiesta de los vecinos, un impulso muy grande me hizo pensar, desear e incluso planear en conseguir un arma estilo ballesta, con flechas electrificadas o ya de perdida una de esas pistolas inmobilizadoras con carga eléctrica, bajar los dos pisos que me separan de los desconsiderados vecinos con el modo más "badass" que tengo, (eso si, mi pijama de los simpson puesta) entrar por su puerta abierta, disparar a la fuente de la música (estéreo, grabadora, sonido) y ante la mirada atónita de todos, decir con voz de James Bond "Si vuelvo a oir ruido, bajaré a repetir lo mismo con quien lo esté provocando". Así de simple.

Y bueno, está demás decir que no hice lo anterior en primer lugar porque no tengo la anhelada arma y en segundo porque estoy muy consciente de que hay una gran gran gran diferencia entre pensar algo y llevarlo a acciones, y dependiendo de la situación, requiere de grandísima fuerza o igual estupidez llevar las cosas del pensamiento a la acción. En este caso que planteaba, evidentemente hubiera requerido de lo segundo.

Pero llegué a mi punto: El gran valor que tienen las acciones, la determinación que requiere el proceso de dejarse llevar por la luz o por la oscuridad... o resistirse a alguno. Lo valioso que es alguien que no engaña, que es honesto, la fuerza interior de aquel que se permite amar con todo, la valentía del que sostiene sus valores en situaciones difíciles, de quien dice que si con sabiduría y no con cordura, de quien sabe qué si y qué no llevar a la acción y sobre todo cómo hacerlo. Ese es mi punto de hoy, lo que quiero señalar es que en realidad lo que da el valor a uno es lo que DECIDE hacer o lo que DECIDE no hacer. Desde decidir hacer una fiesta en un lugar donde se sabe que molestará a muchas personas, quemar cuetes sabiendo lo dañino que es para el mundo y no contento con eso enseñarle a los hijos que está bien, celebrar el bicentenario de la independencia cuando el país está esclavizado por la delincuencia, volverse delincuente... hasta por otro lado, decidir trabajar honestamente, ser tolerante, predicar con el ejemplo, tener constantes muestras de cortesía y educación con las personas... listo, habrá quien con sus acciones ha decidido paso por paso llegar a ser gente mierda y hay quienes no, así funciona esto.

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